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23 febrero, 2009

EL USO DE CÓDIGOS DACTÍLICOS EN SORDOS QUE EMPLEAN LA LENGUA DE SIGNOS Y SU INFLUENCIA EN LA LECTURA

Valeria Herrera Fernández
Dra en Psicología, Universidad Complutense de Madrid. Licenciada en Educación y Profesora especialista en Trastornos de Audición y Lenguaje, Universidad Metropolitana de Ciencias de la Educación. valeria2hf@yahoo.com

Es indudable que el tema del aprendizaje de la lectura en los estudiantes sordos es, hoy en día, uno de los temas que suscita mayores polémicas, debates e investigaciones en el campo del estudio de la sordera. Este creciente interés se debe, quizás, a la superación de temas, que hasta no hace muchos años ocupaban toda la atención, como los referidos a la predominancia del lenguaje oral sobre el lenguaje de signos. Estos cambios han estado marcados por los trabajos de los lingüistas, que han proporcionado evidencia para constatar que el lenguaje de signos es un auténtico lenguaje, equiparable a cualquier otro, y han forzado el cambio de conceptos lingüísticos sacrosantos como lenguaje y fonología.

BILINGÜISMO Y LECTURA EN LA EDUCACIÓN DE LAS PERSONAS SORDAS: UNA PROPUESTA TEÓRICA

Prof. Dra. Valeria Herrera F. valeria2hf@yahoo.com
Periódico El Cisne. Discapacidad, Educación, Rehabilitación. Noviembre, 2003.
Año XIV. Nº 159. pp. 6-7. Argentina.


El bilingüismo es un fenómeno complejo y suscita variados intereses. Dicha complejidad ha dado lugar a numerosas definiciones que tratan de especificar, usando distintos criterios, qué significa ser bilingüe. De una forma simple, es posible definir el bilingüismo como la eficacia en dos lenguajes. Por ejemplo: una persona puede ser competente en dos lenguajes orales, en dos lenguajes signados o en un lenguaje oral y un lenguaje de signos. No obstante, el bilingüismo no es un fenómeno de todo o nada, involucra grados de eficiencia respecto al desempeño en cada uno de los lenguajes. Jim Cummins (1984) se refiere a estos grados o niveles de competencia y señala que existen tres clases de bilingüismo. El primero se refiere a un bilingüismo limitado, donde existe una competencia pobre en ambas lenguas. El segundo se refiere a un bilingüismo desequilibrado, donde el niño muestra una competencia adecuada para su edad en una lengua, pero no en la otra. Y por último, un bilingüismo equilibrado, donde ambas lenguas muestran un desarrollo apropiado a la edad del sujeto.